
A veces las cosas viene como vienen, y por mucho que lo deseemos no podemos cambiarlas. Y nuestra única opción es aceptarlas tal y como vienen, afrontarlas de la mejor manera posible y seguir adelante. Este día de verano triste y gris, en este preciso momento, he decido aceptar y afrontar la vida tal y como me viene, y dejar de lamentarme por aquello que ya no tiene solución. He decidido dejar de sufrir y seguir mi vida alimentándola de buenos momentos y alegres pensamientos. Y es muy probable que no lo consiga, pero lo intentaré con todas las fuerzas que tengo.
“Si la vida te golpea, no esperes en el suelo, que vuelva a golpearte, levántate aunque no te quede resistencia y golpéala tú con más fuerza”

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