Y es que a veces nos imaginamos una vida maravillosa y cuando estás cerca de alcanzarla, todo se derrumba a tu alrededor, incluida tú, por supuesto.
Durante estos años siempre he pensado que amar a alguien tanto no puede ser muy bueno, y empiezas a sentir cómo ese amor que antes te daba la vida, ahora te la está quitando indiscriminadamente. Pero durante todo es proceso de autodestrucción, hay momentos en los que te paras a pensar, que hay más personas en tu vida que te necesitan en tu mejor forma. Y empiezas a pensar en ellos, en vez de por ti. Y sabes que tienes que tomar la decisión de dejar a ese inmenso amor, como lo que es, el recuerdo de una historia maravillosa, única y especial. Y sabes que ese amor te acompañará siemrpe, que perdurará en el tiempo, aún cuando te hayas ido. Pero debes tomar la decisión de meterlo en una cajita y esconderlo en un rincón de tu corazón. Debes avanzar y buscar nuevas ilusiones, aunque tu corazón no quiera. Debes de dejarlo en estado de coma y dejar que sea tu cabeza quien dijira tu vida. Centrarte en los aspectos de ésta que ahora pasan al primer plano de tu vida y avanzar… avanzar, hasta ese día que estés preparada y puedas darle de nuevo el mando a tu corazón. Y si ese día no llega, no importa, será tu cabeza la que dijira ésta el resto de tus días. Pero la vida es demasiado breve, para no ser vivida. Y aún te quedan demasiadas nuevas experiencias, nuevos momentos y nuevas etapas por vivir.
Si ese amor que te dio la vida, decidió no seguir alimentándola, no puedes dejarte morir. Proponte a ser la chica alegre y feliz que siempre fuiste, y algún día, dentro de mucho tiempo, sin darte cuenta, volverás a serlo.

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