Me encantan las noches de lluvia, como hoy…
Cuando era pequeña y llovías por las noches, pensaba que era porque la luna y las estrellas estaban tristes por alguna razón y lloraban. Y eso me entristecía.
Ahora de mayor, una vez comprendido todo el proceso atmosférico que ello conlleva, me gusta apreciar las sutiles consecuencias no científicas de una liviana lluvia noctura.
Las calles vacías, el silencio… me deja escuchar al cielo y no es llanto lo que oigo, sino armonía lo que siento.
Me encanta asomarme a la ventana y contemplar la lluvia, pero mucho más me encanta el olor a lluvia… Notar la brisa en mi cara levemente y mirar como caen gotas y gotas irremediablemente…, mientras yo las contemplo con una sonrisa. Al igual que mi amor por ti, brota por todo mi ser y en todo lo que me rodea irremediablemente. Y… siento que durante ese espacio mágico de tiempo, nada malo puede suceder. Me siento tan bien, tan llena de paz, tan feliz…
Mientras que estoy impregnada en esta maravillosa sensación, me pregunto que no se el momento en que me enamoré de ti, pero eso no importa…, se que ahora te quiero con todas mis fuerzas y eso es lo único que importa, el ahora. Y volviendo atrás, a mi niñez; aún creyendo que son la luna y las estrellas las que lloran, YO ESTOY FELIZ.
¿Y sabes que me encanta más que esta sensación?
QUERERTE.
jueves 27 de enero de 2011
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